29/3/12

REFLEXIONES SOBRE EL DESTETE

Por Nathalie Clermont, IBCLC, RLC
Durante la lactancia, muchas madres ven cambiar sus ideas acerca del destete porque hay que confesarlo, la mayoría de nosotras tenemos alguna meta cuando iniciamos la lactancia. En el camino vamos aplazando la meta del destete o nos olvidamos por completo de ella y el tiempo pasa… Seguramente tendrá que ver con lo fácil y agradable que resulta ser la lactancia después de los primeros meses de adaptación con cada nuevo bebé.  No olvidemos aquellas madres que por falta de apoyo, de información  o por situaciones excepcionales no logran disfrutar de la lactancia y desean destetar antes de lo recomendado. Cualquiera sea nuestra situación, el tema del destete suele ser desafiante para la mayoría.

El destete es un proceso, no debería ser un acontecimiento repentino. Desde el primer momento en que el bebé ingiere algo que no sea leche materna, se inicia ese proceso que culminará con la última mamada. Esta última mamada puede suceder varias semanas, meses o hasta años después del inicio del destete. Cuando nuestro bebé comienza la alimentación complementaria, alrededor de la mitad de su primer año, empezamos su proceso de destete naturalmente.

La Organización Mundial de la Salud recomienda amamantar por lo menos 2 años. Estudios antropológicos demuestran que la edad de destete natural del ser Humano sería entre los dos años y medio y los siete años.  Si bien no todas las madres van a amamantar hasta los 2 años ó más, muchos bebés estarían dispuestos a ser amamantados hasta superada su necesidad. A eso lo llamamos un destete natural o guiado por el niño(a). Muchas madres que siguen con la lactancia después del segundo cumpleaños no se imaginaban que lo iban a hacer. Solo sucedió, porque es normal.

Las madres escuchan todo tipo de reglas, comentarios y prejuicios en relación con la edad en la cual debe efectuarse el destete de sus hijos. Deberíamos alentar e informar a las madres para que sean ellas quienes tomen esta decisión sin presión externa, escuchando sus corazones, mirando a sus hijos y evaluando sus situaciones individuales. El destete es un asunto personal e íntimo de cada familia, un asunto de crianza. Algo cierto es que todos se destetan algún día y cuando respetamos sus ritmos y capacidades vemos que el dejar de tomar pecho no genera ningún tipo de angustia o pérdida en el plano emocional. Amamantarse es una necesidad que, una vez superada dicha necesidad, cada madre remplaza por otras conductas de afecto. Cada madre debería poder sentirse libre de dar pecho tanto tiempo como quiere.

Amamantar es una relación donde además de leche abunda el amor y la confianza entre dos personas. El proceso de destete debería siempre ser llevado a cabo con amor, gradualmente, eliminando cada mamada una por una, sustituyéndolas con otro alimento, merienda o actividad, agregando siempre mucho cariño, abrazos, presencia y mucha paciencia. El destete es una etapa más del desarrollo, donde debemos estar atentas y respetar las necesidades y  sentimientos de los niños pero también de sus Madres.  

Reproducción permitida citando la fuente

28/3/12

RECOMENDACIONES SOBRE VITAMINA D

Liga de La Leche Internacional anima a las madres a reconocer la importancia de la vitamina D(16 de octubre de 2008) Schaumburg, IL, USA - La Liga de La Leche Internacional anima a todas las madres a reconocer la importancia de la vitamina D para la salud de sus hijos. Estudios científicos recientes demuestran que a causa de los estilos de vida actuales, las madres que amamantan podrían tener una cantidad deficiente de vitamina D en sus organismos, lo que no permitiría que sus hijos amamantados reciban la cantidad adecuada de vitamina D por medio de la leche materna.
En octubre de 2008, la Academia Americana de Pediatría recomendaba que los bebés reciban 400 IU por día de vitamina D, comenzando desde los primeros días de vida. Los niños que no reciben suficiente cantidad de vitamina D están en riesgo de padecer raquitismo, y tienen un riesgo aumentado de padecer infecciones, enfermedades autoinmunes, cáncer, diabetes, y osteoporosis.

La vitamina D es mayormente incorporada al organismo por medio de la exposición a la luz solar, y en forma secundaria a través de las comidas. Los estudios científicos muestran como la adopción de los nuevos estilos de vida en donde se prevalece más tiempo en lugares cerrados y se fomenta el uso de protectores solares, ha llevado a que las reservas de vitamina D, en la mayoría de las mujeres, se vea severamente disminuida. La habilidad de adquirir la cantidad adecuada de vitamina D por medio de la luz solar depende del color de piel de las personas y del lugar geográfico donde vivan. Las personas de piel oscura requieren más tiempo de exposición solar, como unas seis veces mas que una persona cuya piel es mas clara. Las personas que viven cerca del Ecuador pueden obtener vitamina D durante los 12 meses del año, mientras que aquellas personas que viven cerca del polo norte o sur, solo pueden sintetizar vitamina D por seis meses o incluso menos dependiendo de la ubicación geográfica.

Durante muchos años, La Liga de La Leche Internacional ha ofrecido recomendaciones basadas en bebés amamantados en forma exclusiva, quienes recibían toda la vitamina D que necesitaban por medio de la leche materna. Los profesionales al cuidado de la salud ahora poseen un mejor entendimiento de la función que esta vitamina cumple en nuestro organismo y de los requerimientos nutricionales (cantidad que necesitamos consumir) de la misma. Los estudios más recientes muestran que esto es verdad si la madre posee suficiente cantidad de vitamina D. Las estadísticas indican que un gran porcentaje de mujeres no posee la cantidad adecuada de esta vitamina en sus organismos.

La Liga de La Leche Internacional reconoce que las madres que amamantan a sus bebés y cuyas reservas corporales de vitamina D son adecuadas, pueden proveer suficiente cantidad de vitamina D a sus bebés por medio de la leche humana. Se recomienda que las mujeres embarazadas o que están amamantando obtengan suficiente vitamina D por medio de la exposición solar o con suplementos en caso de que sea necesario. En caso que las mujeres no estén seguras acerca de los niveles de vitamina D en su organismo, deberían solicitar un simple test sanguíneo para detectar los niveles antes de consumir suplementos.